¿Afectan las recompensas extrínsecas a la motivación intrínseca?
Cuento del abuelo
"Un
anciano vivía solo en una calle donde los chicos jugaban ruidosamente todas las
tardes. Un día el escándalo fue tal que llamó a los chicos a su casa. Les dijo
que le gustaba oírles jugar, pero que estaba quedándose sordo y apenas podía
escucharles. Les rogó que acudieran todos los días y jugasen estruendosamente
ante su casa. Si así hacían, les daría un cuarto de dólar. Los chicos se
apresuraron a presentarse al día siguiente e hicieron un ruido tremendo. El
anciano les pagó y les pidió que volvieran al día siguiente. De nuevo
escandalizaron y de nuevo les pagó. Pero esta vez entregó sólo 20 centavos a
cada chico, explicándoles que estaba quedándose sin dinero. Al día siguiente
entregó sólo 15 centavos a cada uno. El cuarto día les advirtió que tendría que
reducir la gratificación a 5 centavos. Los chicos se enfadaron y dijeron al
abuelo que no volverían. No valía la pena el esfuerzo, dijeron, tan sólo por 5
centavos diarios." Casady, 1974
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